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¡El lugar más alto de La Habana!
La ubicación y construcción de la Plaza está
estrechamente vinculada al proceso de urbanización de la
ciudad. Uno de los aportes constructivos de la década del 40
fueron los edificios administrativos, tanto estatales como
privados; de esta forma el Vedado comenzó a disputarle a la
Habana Vieja el centro administrativo de la Ciudad Capital.
Un factor decisivo en el desarrollo de esta tendencia lo
tendría el proyecto de crear un gran complejo de edificios
administrativos estatales en torno al Monumento que dedicado
a José Martí se levantaría en la llamada Loma de los
Catalanes. Esto tenía antecedentes que se remontaban al plan
urbanístico de la ciudad diseñado durante la dictadura de
Machado, en el cual se reservaban estos terrenos a la plaza
central de la Habana del futuro. |
Desde principios del siglo XX arquitectos y urbanistas
cubanos elaboraron propuestas con el fin de controlar la
expansión de la ciudad. El Ingeniero Montoulieu y el profesor
Martínez Inclán consideraron bien ubicada la zona aledaña a la
Loma de los Catalanes, por entender que señalaba el centro
geográfico de la Habana. El profesor Martínez Inclán, previendo
el crecimiento de la Habana, realizó intensos estudios, y
alrededor del año 1912 proponía la expropiación de esa extensa
área de terreno para ser dedicada a un parque bosque semejante
al Retiro de Madrid, al Central Park de New York o al Parque de
los Lagos de Bruselas.
El ingeniero Montoulieu estudiaba el desplazamiento del
centro geográfico de la Capital en sucesivas etapas: desde el
puerto a las murallas, de estas a Belascoaín, de ahí a Infanta,
etc. Con el fin de situar el centro verdadero de acuerdo con el
crecimiento de la ciudad, llegando a la conclusión que la zona
amplia en forma de triángulo imaginario limitado por Ayestarán
al Este, por Vedado al Oeste y hacia el Sur de la Habana, era
una figura geométrica que debía ser reservada a tal finalidad.
Era un área central de gravedad equidistante de la Bahía, del
litoral, del Vedado, del Malecón y de Jesús del Monte.
Ambos ingenieros pueden considerarse los precursores de
J.C.N. Forestier. Este famoso urbanista y arquitecto francés,
autor de importantes obras de jardinería y planificación urbana
en España, Francia y Argentina, recibe del Secretario de Obras
Públicas del Gobierno de Machado, Carlos Miguel de Céspedes, la
encomienda de trazar un plan de avenidas y parques para la
Habana, y así, con un grupo de colaboradores elaboró un proyecto
de urbanización que concebía a la Habana integrada mediante un
sistema vial que convergería en un núcleo situado en el centro
geográfico de la ciudad; por tanto centró en la Loma de los
Catalanes el futuro Centro Cívico.
La profunda crisis experimentada por la economía cubana a
inicios de la década del 30 hace engavetar el proyecto. Resucitó
en más de una ocasión en los años posteriores, sobre todo en el
aspecto relativo al Monumento a Martí.
Entre las muchas ideas manejadas estaba la de construir una
biblioteca Memorial, sin embargo en 1935 el Dr. Emilio Roig de
Leuchsenring apoya la idea de que el Monumento al Apóstol se
levantara en el centro geográfico señalado por Forestier.
En 1937 fue creada la Comisión Central Pro-Monumento a Martí
por Decreto Presidencial No, 1631, Gaceta Oficial del Día 9 de
junio y constaba de: Manifiesto, Concurso Arquitectónico,
Concurso Literario Interamericano, datos biográficos y
bibliográficos sobre Martí, planos topográficos y formularios de
inscripción en el concurso. Este grupo convocó al Primer
Concurso Panamericano de ideas para las obras del monumento,
cuyos resultados no fueron favorables al dejar desierto el
primer lugar.
En 1939 y 1940 se celebran nuevas competencias, pero no fue
hasta 1943 que como resultado del cuarto y último concurso se
concedió el primer premio al proyecto Templo Martiano o Templo
de las Américas, presentado por el arquitecto Aquiles Maza y el
escultor Juan José Sicre, quienes ganaron el derecho a erigir el
monumento proyectado por ellos.
El segundo premio fue para los arquitectos Govantes y
Cabarrocas, quienes presentaron una biblioteca monumentaria,
añadiéndole al homenaje al Apóstol un sentido público.
El tercer premio fue para Enrique Luis Varela al frente de un
equipo de arquitectos compuesto por Raúl Otero y Jean Labatut
quienes describen la obra como un monumento arquitectónico que
toma como símbolo la estrella de cinco vértices de nuestra
libertad, cuyo basamento consta de biblioteca y museo martianos
y el cuerpo central formado por cinco aletones en forma de
estrella, y el nervio interior para el ascensor y la escalera en
forma piramidal, lo que se lograría mediante veintidós cuerpos
superpuestos que se van acercando al centro a medida que
ascienden. En la parte superior de los aletones, al final de la
torre un mirador. La torre iba rematada con una estatua de
Martí.
Para dar paso a las construcciones se procedió a la
demolición de la Ermita de Monserrat que ocupaba estos terrenos,
en 1949 se procedió en un acto solemne en el Archivo Nacional a
la firma de la escritura de compraventa de la propiedad conocida
popularmente en La Habana como "Loma de los Catalanes" a favor
de la entidad "Patronato de la Biblioteca Nacional". En 1951 el
estado cubano expropiaba la Ermita, su monumental fachada y los
terrenos que le quedaban después de haber hecho la segregación
de la Loma de los Catalanes. La sociedad solo pudo retirar de la
Ermita algunos mármoles, el altar, la virgen, los vitrales y las
ventanas plomadas, los que formaron parte de la nueva Ermita,
que fue inaugurada en 1952 en una meseta situada a escasos
metros de la Doble Vía de Rancho Boyeros.
Luego del golpe del 10 de marzo de 1952, Batista trata de
mejorar su imagen de usurpador y promete erigir el Monumento
premiado. Mediante decreto presidencial queda constituida una
comisión nacional organizadora de los actos y ediciones del
Centenario y del Monumento a Martí e inesperadamente la nueva
comisión decide dejar a un lado el proyecto ganador del último
concurso y favorecer la construcción del proyecto de Varela, que
era su secretario de obras públicas y amigo personal. Todo esto
provocó un gran escándalo en la prensa de la época, al extremo
que Varela y su grupo deciden presentar una nueva composición,
situando la estatua de Sicre al pie del obelisco, eliminando la
imagen de Martí-Dios del proyecto original de Varela. Por si
fuera poco un turbio manejo del Gobierno relacionado con los
habitantes de los barrios marginales existentes en aquellos
terrenos ensombrecía la construcción; fue el joven abogado Fidel
Castro quien asumió en 1951 la defensa de los intereses de los
pobladores del barrio marginal de la Peluza, amenazados de
desalojo perentorio de sus viviendas para favorecer los negocios
en torno a la expropiación de los terrenos para la futura Plaza
Cívica, la intensa campaña política y jurídica librada por Fidel
hizo que los habitantes de la Peluza recibieran una
indemnización por ceder sus tierras.
Es así que de 1953 a 1958 se produce la construcción de lo
que hoy es el Memorial José Martí.
Por su ubicación a 139 metros sobre el nivel del mar, el
Memorial José Martí, nuestro Héroe Nacional, deviene homenaje
eterno de los cubanos a quien tempranamente nos alertó que
"unirse es la palabra del mundo"
En la base al monumento erigido en el otrora centro
geográfico de la ciudad, radica desde hace un lustro este lugar
de cita con la vida y obra de quien amó y luchó por su patria,
por América.
Configurado por una estrella de cinco puntas, el lugar cuenta
con salas de exposiciones, en las que se muestran entre otros
documentos, facsímiles y manuscritos originales como la primera
carta escrita por Martí a su madre, a la edad de nueve años,
hasta la nota enviada el 19 de mayo de 1895, horas antes de su
caída en combate, al General del Ejercito Mambí Máximo Gómez.
Hay una sala dedicada a los que al decir del Héroe "son los que
saben querer", donde se dan cita los niños para cultivarse con
el magisterio de quien tanto les amó. Allí Meñique salta de
alegría, Nene Traviesa hace de las suyas, mientras se escuchan
algunas vocecitas declamando los Versos Sencillos o Los
Zapatitos de Rosa.
Momentos cumbres del proceso revolucionario cubano se recogen
gráficamente en el lugar, mostrándose fotos de la multitudinaria
concentración del pueblo en La Plaza de la Revolución, el 2 de
septiembre de 1960 como respaldo a la Primera Declaración de La
Habana.
En la sala de actos, se reúne la intelectualidad cubana para
premiar anualmente a ganadores de concursos literarios, son
condecoradas figuras relevantes en las artes y demás esferas
socioculturales, o se disfruta de un concierto a cargo de
pianistas como el mundialmente conocido Frank Fernández.
Desde el sitio más elevado del obelisco se aprecia en toda su
magnitud la belleza de La Capital y en el piso, a través de los
puntos cardinales, el visitante puede conocer datos curiosos
como su situación: al Norte, al Sur, al Este y al Oeste así como
la distancia hasta diferentes regiones como Jerusalen 11 mil 22
kilómetros, La Paz a cuatro mil 655, a siete mil 454 de Madrid,
España y a mil 782 de Ciudad México.
Rodeado por prestigiosas instituciones culturales como La
Biblioteca y El Teatro Nacional y al fondo La Plaza de La
Bandera, el Memorial a José Martí, con su nivel por encima del
mar, es una forma de revitalizar su ideario cuando sentenció:
"Es necesario elevarse como los montes para ser vistos desde
lejos".
Memorial José Martí
Plaza de La Revolución
Abierto al público todos los días, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Entrada: 8.00 USD visita base y mirador (extranjeros)
8.00 MN visita a base y mirador (nacionales)
Para los niños la visita a la base es gratis.
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