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El Vedado... nombre extraño: Su origen se remonta a la época en
que la zona de La Habana, comprendida entre el Torreón de San Lázaro
y el río de La Chorrera, hoy Almendares, estaba poblada por un soberbio
bosque lleno de caobas, ácanas, robles y cedros, que cerraban el
paso a los ataques de corsarios y piratas.
Por aquella contingencia, relacionada con la defensa de la Villa,
el gobierno colonial declaró el lugar como territorio vedado para
las construcciones. El bosque NO se podía ni tocar, y como los sitios
comenzaban a nombrarse, fue llamado por la gente El Vedado, hasta
el sol de hoy.
Para mil ochocientos setenta, cuando el crecimiento de la ciudad
reclamaba aquellos terrenos, la antigua prohibición constructiva
no tenía mucho sentido. Comenzaron a fabricarse casonas de madera
de un claro estilo importado directamente desde Nueva Orleans, Estados
Unidos.
A principios del siglo XX surgieron las viviendas fastuosas que
acentuaron la exclusividad del reparto con su sugestivo nombre de
El Vedado. Muchos aún creen que el nombre refería las características
de un barrio donde crecían los palacetes de los ricos en los inicios
de la República. Las primeras calles urbanizadas fueron al parecer
Calzada y Diecisiete. La costumbre de nombrar las calles con números
y letras se impuso como una reacción norteamericanizante. Las mansiones
del capitalino Vedado se expandieron sobre todo por la zona baja,
y quedó sólo cubierta de cavernas la parte más alta, donde en la
actualidad se encuentra la calle 23.
El Vedado está ubicado sobre una larga colina o una pequeña meseta.
Desde la década del treinta y durante la Segunda Guerra Mundial,
la aristocracia comenzó a emigrar más al oeste, a la margen izquierda
del río Almendares, y se formaron así nuevos núcleos poblacionales
de moda.
El Vedado vino a menos, pero NO por mucho tiempo porque en la década
del cincuenta se convertiría en la zona más moderna de la capital
cubana, donde se levantaron los edificios más altos y se construyeron
los fabulosos hoteles. Ya entonces El Vedado reclamó su derecho
de ser el corazón de La Habana.
El Vedado actual, cosmopolita por excelencia contrasta con la atmósfera
colonial de la Habana Vieja, muy pegado al mar recibe de este toda
su luz y magia y en él se pueden encontrar grandes villas de principio
del siglo XX mezclados con la arquitectura de los años 50 y el período
revolucionario.
La calle 23 arteria principal del vedado acaba en una zona que
por su concepción se denomina la Rampa que constituye propiamente
el down town de la ciudad terminando exactamente en el mar desde
donde se disfruta una vista esplendorosa de todo el Malecón habanero
hasta el Castillo del morro. La diversidad de centros culturales,
restaurantes, agencias de turismo y Hoteles dan una especial atmósfera
que atrapa a sus habitantes y visitantes.
Entre otra de las atracciones que se disfrutan en esta parte del
Vedado está la vieja costumbre de hacer interminables colas en la
Heladería Coppelia punto de encuentro de viejos y nuevos amigos
justamente frente al cine Yara y al hotel Habana Libre cuya fachada
nos muestra un interesante fresco pintado por la prestigiosa pintora
cubana Amelia Peláez.
Otra de las grandes atracciones del vedado lo constituyen las actuaciones
de que podrá disfrutar en el Teatro Amadeo Roldan, la más importante
sala de conciertos de Cuba y de las representaciones casi habituales
del conjunto de Danza Nacional en el Teatro Mella, donde también
se presentan otras compañías danzarias y otros espectáculos no menos
interesantes y el Teatro Nacional, un complejo de salas para cualquier
tipo de representaciones.
Además de estos centros culturales hay muchos otras pequeñas salas
de teatro donde se podrá disfrutar de las últimas creaciones de
las muchas compañías de teatro de la habana y otras provincias tanto
como de compañías extranjeras que con frecuencia visitan el país.
El distrito del Vedado tiene también prestigiosos museos como lo
son el Museo de artes decorativas, el Museo de la Danza, el Museo
Napoleónico, así como importantes galerías y centros culturales
como La Casa de las Américas, Casa de la UNEAC, La Universidad de
La Habana, Galería Habana y la Casa de la Cultura de Plaza cede
tradicional cada 2 años del Festival Internacional de Jazz-Plaza.
Aunque parecería extraño, el Cementerio de Colon constituye una
muestra de incalculable valor estético, cultural y artístico de
cuba, donde a través de largas avenidas se puede disfrutar de esculturas
y monumentos de grandes dimensiones y mausoleos que demuestran las
habilidades de los artesanos locales y el buen gusto por la arquitectura
de la ciudad.
Para el entretenimiento más ligero existen muchísimas opciones,
pero vale destacar por su concepción y ambiente las que nos brindan
el Jazz Café, La Zorra y el Cuervo, El Gato Tuerto, El Cocodrilo,
El Café Cantante, El Habana Café, La Discoteca Turquino en el Hotel
Habana Libre, El Pico Blanco, el Cabaret Las Vegas, El Salón Rojo
del Capri, La Casa de la Amistad” y la agradable estancia
en la terraza del Hotel Nacional, donde además de una espectacular
vista del Malecón se puede disfrutar en las noches de amenas interpretaciones
de diferentes conjuntos sin hablar del cabaret “Parisien”
con una concepción al estilo de “Tropicana” pero algo
más económica y la sala de conciertos del “Buenavista Social
Club” situadas en este mismo hotel.
Los Restaurantes, suelen ser también un gran atractivo del Vedado
entre los que vale la pena resaltar el “1830” entre
otros que fuera y dentro de los hoteles se esparcen por todas las
calles.
El vedado se distingue además por espaciosas calles y Avenidas
donde se hallan localizadas un sin número de oficinas locales y
extranjeras, agencias de viaje, agencias de aviación, algunas embajadas
y algunos centros comerciales y mercados de artesanías. Además de
la calle 23 son de destacar la calle Paseo, al final de la cual
se halla localizada la Plaza de la Revolución, la Avenida de los
Presidentes, la calle Línea y por supuesto el Malecón que tiene
su principio o final justamente donde el Río Almendares separa esta
interesante área de su vecina Miramar; aquí el Malecón, el lugar
más apreciado por los Habaneros para sus caminatas y paseos es visitado
diariamente por trovadores, vendedores de flores, pescadores, niños
que juegan y jineteros que buscan, parejas de jóvenes o viejos,
o amigos que concertan una cita para disfrutar cerca del mar cómo
el sol se pierde en el agua tras el horizonte y toman ventaja del
evento que le sucede a la disminución progresiva de la luz para
disfrutar de momentos de privacidad y complicidad; sentados en el
muro dan a la Capital lo mejor de sus esperanzas, sueños y lo más
importante su amistosa sonrisa. |